La función del abogado

La función del abogado

La valoración social de la función del abogado es en muchos casos negativa, fundada en estereotipos de conductas que ni compartimos ni practicamos. Creemos que:

  • El asesor legal debe funcionar como un medio para sortear barreras y facilitar la realización de negocios. De nada sirve un abogado que se limite a indicarle lo que no puede hacerse. Y si bien es cierto que, ocasionalmente, será necesario un “no” como respuesta a una petición del cliente, ello es un recurso extremo que rara vez nos vemos obligados a utilizar.
  • El análisis jurídico debe necesariamente contemplar la relación “costo – beneficio”, para poder así colaborar eficientemente en la toma de decisiones comerciales. Nos esforzamos para evitar el enfoque rígidamente “legalista”, ajeno a las circunstancias y coyunturas propias de cada cliente.
  • No sólo es importante cerrar el negocio con la contraparte, sino cultivar una relación comercial fructífera para todas las partes. El asesoramiento legal no debe ser una lucha de argumentos sino una síntesis de esfuerzos comunes que permitan alcanzar objetivos empresarios.
  • Estamos convencidos de que en un mundo cada vez más complejo y con regulaciones crecientes, el ejercicio de la abogacía puede crear valor para nuestros clientes y para la sociedad.